El planeta tiene fecha de caducidad: diez años :( ....o lo cambiamos antes o....

El planeta tiene fecha de caducidad: diez años
Publicado el 21-04-2009 , por Soledad Valle
Diez años es el plazo que tenemos para cambiar el modelo de desarrollo actual por uno más sostenible, sino queremos que el deterioro del medio ambiente sea irreversible.
Esta fecha de caducidad de la Tierra, tan inmediata, la apuntó Fernando Prats, uno de los redactores del informe Cambio Global España 2020, en la presentación de los resultados del IX Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), el lunes 20 de abril, en Barcelona.
Apuesta por 'la economía verde'
¿Es exagerado pensar en qué solo quedan 10 años para reaccionar? Poner una fecha a la vida de la Tierra, tal y como la conocemos, no parece algo en lo que haya acuerdo. Sin embargo, en lo que sí se ha conseguido un cierto consenso entre los gobiernos del mundo es en la identificación del cambio climático como problema. El pasado 17 de abril, la Agencia de Protección Ambiental de EEUU dio un paso de gigante al considerar los gases de dióxido de carbono (CO2) como "contaminantes y perjudiciales para la salud" y sobre los que habría que actuar para conseguir reducirlos. El país más poderoso del mundo está más cerca que nunca de abrazar, de manera abierta, la lucha contra el cambio climático.
El siguiente anuncio que Europa espera de la Administración norteamericana es que se comprometa con medidas concretas en la reducción de emisiones, algo que todavía no ha sucedido. Aunque sí existe un convencimiento, entre todos los países occidentales, de la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo económico. La consigna es reducir la dependencia del petróleo y el gas, y consumir energía procedente de fuentes renovables.
¿Responde esto a una mayor conciencia ecológica mundial?
Aunque esto pudiera ser así, no hay que perder de vista otros motivos económicos que pesan tanto en esta transformación como el respeto por la Tierra de estos gobiernos occidentales: la alta dependencia de fuentes energéticas situadas en países con un alto grado de conflictividad política y la conveniente apuesta por las energías renovables, como un sector que ayude a dinamizar la economía en tiempos de crisis.
Desde Europa, ya se han puesto objetivos para estas energías. La Universidad Tecnológica de Espoo (Finlandia) presentó un estudio, en el Congreso Científico Internacional sobre Cambio Climático celebrado el pasado 11 de marzo en Copenhague, que preveía que el 40% de la demanda eléctrica mundial en 2050 se podría cubrir con energías renovables. El trabajo apunta, que este objetivo se alcanzaría con una inversión de los gobiernos en tecnología solar y eólica de entre 25.500 y 51.000 millones de euros anuales. De no realizarse esta inversión, la renovables sólo cubrirían el 15% del consumo mundial en 2050.
El pasado 9 de febrero, el comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, afirmaba. "Podemos desarrollar una industria energética en Europa que sea el motor de nuestra economía, creando empleos en Europa, en lugar de exportar nuestra riqueza a los productores de energías de fuera de la UE". Este discurso tiene su eco en los principales países de la Unión Europea. El presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero ha dado ofrecido más de una declaración a favor de estas fuentes de energía donde, además, el país cuenta con importantes empresas que son líderes en estos sectores: Iberdrola Renovables, Endesa,Gamesa, Abengoa...
¿Qué hacen las empresas?
Dentro de las compañías, el respeto al medio ambiente también ha sabido alinearse con la rentabilidad empresarial. El gran protagonista en este ámbito vuelve a ser el dióxido de carbono (CO2). Los objetivos de reducción de este gas figuran en las memorias de sostenibilidad de las principales compañías, no importa del sector del que se trate.
Entre los anuncios más recientes están los que hizo público L'Oreal, el 22 de abril, de reducir a la mitad sus emisiones de CO2, en 2015, tomando como año base 2005. Dos días antes, Adeslas informó del uso de lámparas eficientes en los hospitales de la compañía con los que conseguiría un ahorro medio de 120 toneladas de CO2 y 15.000 euros de costes de energía al año. Como logros, la cadena hotelera de NH redujo su emisión de gases contaminantes un 2,7%, en 2008 con respecto a 2007, y el sector químico español, en su conjunto, emitió un 63% menos en 2008.
El CO2 tiene un precio que cotiza en su propia bolsa internacional, así que ahorrar emisiones supone un ahorro de costes. En el caso de las compañías de los sectores industriales sujetos al comercio de emisiones de este gas, si contaminan menos tienen que comprar menos derechos de emisión e, incluso, pueden vender los que tiene adjudicados si no los han consumido.
Para el resto de las firmas ahorra en emisiones es consumir menos energía, en términos generales, y ahorrar en la factura energética de la empresa. Los expertos en temas de Responsabilidad Social Corporativa destacan el protagonismo que los programas de respeto al medio ambiente están adquiriendo dentro de la obra social de las empresas. La conciencia ecológica representa un ahorro de costes muy conveniente en tiempos de crisis.
Según un estudio de Climate Group, elaborado por la consultora McKinsey, el sector de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) podría conseguir reducir un 15% las emisiones mundiales de CO2 y ahorrar, dentro y fuera de su sector, más de 500.000 millones de euros al año teniendo en cuenta criterios de eficiencia energética.
¿Qué opinan los consumidores?
Esta conciencia ecológica que está instalada en los gobiernos y las empresa, es más difícil de encontrar en los ciudadanos.. La Fundación Mapfre junto con la Universidad de Santiago de Compostela presentó, a finales de marzo, un estudio bajo el título: La sociedad ante el cambio climático. Este informe, que se realizó a partir de 1.200 entrevistas, reveló que menos del 4% de los españoles percibe el calentamiento global como un problema estatal. Y el cambio climático lo sitúan en el quinto lugar, de las cuestiones que más preocupan en el mundo, con un 14,3%. Lo que más les preocupa es el paro, con un 36,9%.
Además, este estudio arrojó algunas curiosidades: ocho de cada diez personas sí conoce que existe una relación entre el uso de combustibles fósiles y el aumento de la emisión de gases. Sin embargo, siete de cada diez cree falsamente que el cambio climático es consecuencia del agujero de la capa de ozono.
Estos datos, sin embargo, hay que enfrentarlos a los que, en las mismas fechas y con un número de encuestados similar (1.205 personas en España), realizó la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Las conclusiones: seis de cada diez españoles aprobarían pagar un impuesto para proteger el medio ambiente, con los ciudadanos de la Comunidad Valenciana y Galicia a la cabeza. Además, un 41,2% de los ciudadanos admiten que para preservar la biodiversidad tendrían que cambiar hábitos de consumo y ocio.
Pero, más allá de encuestas de uno u otro signo, hay datos objetivos que pueden servir de indicio sobre la conciencia medioambiental del ciudadano español: los españoles generan más basura que la media de la Unión Europea, un 12,6% más y sólo recicla el 13% de los residuos, frente al 22% que reciclan los Veinte.
Gobiernos, empresas y consumidores sólo tienen una década para cambiar el modelo de desarrollo para poder seguir llamando Tierra a lo que pisamos. Habrá quien piense que poner otro nombre al planeta será más sencillo que cambiar de fuentes energéticas, estrategias empresariales o patrones de consumo.
Fuente y agradecimiento: http://www.expansion.com




